Aquí, en este lugar oscuro e ignoto, no me podrán hallar. Nadie me podrá oír si no hablo. Nadie me podrá ver si no hay luz. Seré invisible a cualquier mirada y, por lo tanto, nadie podrá hablar de mí, porque nadie habla de algo que no puede ver, que no puede describir ni definir. Lo desconocido es inhóspito, y nos han enseñado a temer aquello que no conocemos. En este lugar sin luz no hay tiempo. El tiempo se esfuma y desaparece aquí, y queda un vacío que necesita ser llenado; de lo contrario, la ausencia comienza a ser una molestia. Pero tengo la solución a ese molestar: un pensamiento. Tan sólo necesito algo en qué pensar para que ocupe, y usurpe, el vacío que deja el tiempo ausente. Pienso en una creación. Pienso y creo. Pienso en escribir un relato que no pueda ser retratado, que no pueda ser filmado ni fotografiado, que no se pueda dibujar ni representar de otra forma que no sea, únicamente, con la escritura. Algo que sólo sea un pensamiento sin estética ni color. Algo que ni siquiera sea humano, o que pueda ser cualquier cosa, y que se encuentre oculta en un lugar desconocido, sin iluminación y sin un tiempo definido. Pensar en la no existencia, o en la existencia previa a la existencia (nunca posterior a ella). Pensar en algo que reconozca su propia existencia, pero que desconozca cuál es su apariencia, si hay piel o sustancia que lo contenga, si hay órganos que lo rellenen y le permitan funcionar, si tiene extremidades, si puede caminar o nadar o volar, si posee un color, y si puede morir en algún momento. Algo que no pueda responder a la pregunta: quién soy, pero que sabe que es algo que existe. Que no sepa si existe otro como él, o como ella, o si es único o única de su especie. Que desconoce si pertenece a una raza, si tiene un lenguaje o tiene un propósito en esta vida. Algo que se baste por sí solo y que, a pesar de ello, desee ser descubierto. Que no se conforme, únicamente, con lo siente qué es, ni con lo que cree qué es. Y que, a pesar de encontrarse en un lugar oculto y desconocido, desee ser hallado, ser descubierto y revelado, y que algo o alguien haga el esfuerzo por intentar definirlo, de describirlo, dibujarlo o fotografiarlo, aún sabiendo que será un esfuerzo vano, pero que lo intente de todos modos, para poder obtener un nuevo aspecto de él o ella que no haya pensado antes, y así poder conocerse un poco más y no quedarse, únicamente, con la definición que se ha autoimpuesto. Que pueda seguir siendo un misterio por descubrir para sí mismo, y que nunca alcancé tal comprensión, y que nadie más lo haga.
Éste será mi pensamiento, mi creación, que sólo habitará en el lugar de la escritura.

Comentarios