UN GRAN DIA EN LA ISLA DE CHILOÉ


¡Que gran día tuvimos hoy!

Se abrazaban y sacaban cuentas alegres.
Cuando estaban ya cerrando la cocinería, en los palafitos de Dalcahue (y cuando estaban a punto de botar la comida que no lograron vender), llegaron unos turistas de Santiago, desesperados por comer algo. Habían viajado todo el día y habían llegado tarde y con hambre a Dalcahue, pero justo estaban cerrando todas las cocinerías. Ellos eran su última esperanza.
Se miraron los tres a los ojos (el administrador, el garzón y la cocinera) y pensaron lo mismo: les venderemos las sobras y a un precio mayor del normal (por estar fuera de horario).
Por eso se abrazaban y sacaban cuentas alegres.

¡Que gran día tuvimos hoy!

Estaban alegres y con el estómago lleno. Se abrazaban y felicitaban prometiendo repetirlo al otro día.
Habían simulado ser unos turistas santiaguinos (viajantes) y que estaban desesperados por comida. Decidieron atenderlos a última hora y les llenaron la mesa con platos exquisitos y comieron hasta hartarse. Luego cancelaron con billetes falsos. Aún les quedaban varios de esos billetes por usar y muchas cocinerías por visitar.
Por eso estaban alegres y con el estómago lleno. Se abrazaban y felicitaban prometiendo repetirlo al otro día.

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