Necesito tomar una decisión y deseo que me puedas ayudar en ello. Es una decisión difícil de tomar (por eso pido tu ayuda). Nunca ha sido sencillo condenar a alguien. Espero que seas una persona con el suficiente buen criterio para orientarme en la decisión.
La cuestión es la siguiente: Un hombre, de 53 años de edad, ha dado muerte, por envenenamiento, a una anciana de 87 años, con la que habitaba el mismo inmueble donde ocurrió el homicidio. Si fueses tú la jueza o el juez ¿le condenarías y, de ser así, qué condena le darías?
Piensa por un momento y dime ¿Qué decides?
¿Te dije cómo la envenenó? Puso cicuta en la leche que ella bebe al desayuno todas las mañanas. Fue una muerte lenta. De hecho, sostuvieron una larga conversación, mientras ella moría lentamente, según consta en la declaración del homicida.
Bueno, ahora dime ¿Qué decides?
¿Te mencioné que el homicida es el hijo de la anciana? Vivió con ella toda su vida. Hijo único. Ella enviudó antes de que él naciera. Lo mimó y sobreprotegió en exceso. Lo hizo dependiente de ella. No dejaba que hiciera nada. Todo lo hacía por él. Temía que su hijo la abandonase un día. No quería quedarse sola. Por eso, rechazó y espantó a cada novia pretendiente de su hijo. Nunca le permitió que ejerciera la profesión que él había estudiado. Finalmente, su hijo se convirtió en un ser humano sin voluntad propia. Un ser patético anulado por su madre.
Y, bueno, dime ¿Qué decides?
¿Te conté que soy el juez a cargo, en este caso? No ha sido fácil para mí llegar a donde estoy. Mi padre biológico nos abandonó, a mi madre y a mi, antes de que yo naciera. Mi madre se suicidó al poco tiempo de yo nacer. Fui criado por mis abuelos maternos. Nunca perdoné a mi padre biológico por lo que nos hizo a mi madre y a mi. Obtuve siempre el primer lugar durante toda la enseñanza básica y media. También me gradué en primer lugar de mi generación de la carrera de Derecho. Hice una carrera meteórica, convirtiéndome en uno de los magistrados más jóvenes del país. Nunca perdoné a mi padre biológico. Imparto justicia para todos, menos para mi.
Imagino que has tenido tiempo suficiente para pensarlo, así es que dime ¿Qué decides?
¿Te mencioné que el homicida es mi padre biológico y, la anciana, mi abuela paterna? Creo que olvidé mencionarte ese detalle. Cambié mis apellidos para no tener vínculo alguno con mi padre biológico. Por eso nadie vió impedimento alguno, ni puso reparos, para asignarme el caso. Cuando me hice adolescente, busqué a mi padre biológico y lo hallé. Me acerqué a él intentando comprender lo que nos hizo, a mi madre y a mi. Odié a mi progenitor por haber permitido que su madre, mi abuela paterna, nos separara. Lo odié por no haber escogido a mi madre, en vez de su madre. Lo odié por no haber elegido formar una familia junto a nosotros. Y lo odié por haber permitido que su madre lo convirtiera en el ser patético que es.
Ahora, de una vez por todas, dime ¿Qué decides?
Esto no está resultando. Intentaré con una plegaria: Padre Celestial, que todo lo ves, imploro tu asistencia en esta hora aciaga, para que pongas tus ojos en este servidor tuyo y le des una pequeña parte de tu sabiduría, a esta pobre criatura tuya, que en ti confía. Imploro que tus sabias palabras lleguen a mi mente y me digan qué debo decidir en este caso. Mi corazón y mi mente se abren a ti esperando tu ayuda. Dime, Dios ¿Qué decides?...
Esto no funciona. No va a resultar.
No tengo más alternativa que preguntarte a ti, por última vez. Dime ¿Qué decides?

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