Cuando Rosemary descendió del bus sus pulmones se llenaron de aire salado. Había escapado de Osorno. Había escapado de su pena. De su pena y oscuridad.
Tomó una decisión. Tomó el bus.
La playa de Pucatrihue la recibió y ella se entregó. El mar recibió su lamento, su pena y su dolor, y ella lo entregó. Un tronco tendido en la playa le ofreció asiento y ella lo aceptó. La brisa le ofreció una suave caricia y ella la aceptó. El sol le ofreció calor y ella, placenteramente, lo aceptó.
El ruido del mar se transformó en una voz que le habló:
Rosemary... Padre... Hija... Enojados
Rosemary... Padre... Accidente... Muerto
Rosemary... Lamenta... Despedida... Dolor
El mar anima el recuerdo en Rosemary y el dolor vuelve a ella.
Rosemary se resiste al llanto, se pone de pie y camina hacia el mar. El mar la detiene mojándole los pies.
Rosemary... Padre... Adiós... Amor
Ella aprieta sus párpados, pero no puede contenerlo. Una lágrima escapa y resbala por su mejilla. Se desprende de ella y salta al mar. La lágrima salada es recibida por el mar salado en una ola que la recoge y la lleva al interior. Entonces...
La sal se separa del agua y queda suspendida en el aire. El agua del mar es dulce, por un momento, y la sal forma una figura humana. Es el padre de Rosemary.
- Adiós- dice Rosemary, saludando con la mano.
- Te amo- responde su padre, devolviendo el saludo, mientras su figura se desvanece en el mar.
Rosemary lo entregó y el mar recibió su lamento, su pena y su dolor.

Comentarios