AMOR ETÉREO


Te necesito.
Te requiero.
Necesito sentir tu presencia. Tenerte a mi lado.


(Mis dedos se deslizan, suavemente, acariciando las teclas de la consola)


No soporto saber que estás ahí, tan cerca, y no poder estrecharte entre mis brazos.
¿Es que acaso tú no sientes lo mismo?


(Al interior de la cámara de cristal, el éter comienza a materializarse)


Añoro estar nuevamente junto a ti y que ese momento sea eterno. Que nunca muera. Que se muera el Tiempo en ese momento. Que no exista el Tiempo. Que olvidemos hasta su nombre. Que sólo exista el momento. El Ahora. Ese momento. Nuestro momento.


(Mientras sigo escribiendo en la consola de la cámara de cristal, el éter se sigue condensando y tomando forma)


Si no hubieses aparecido en mi Vida, no hubiera descubierto que te necesito. Te necesito mucho. No habría descubierto que mi Vida tiene más sentido, un nuevo sentido, desde que te conocí. Que necesito de tu presencia para vivir. Que sin ti, la Vida se me escapa.


(Al interior de la cámara de cristal comienza a formarse su silueta)


Si tuviese el poder necesario, desearía transformarme en aire. Que mi cuerpo físico se desintegre y que mi espíritu se una al aire y, de esta forma, poder estar siempre juntos. Juntos en un momento eterno sin Tiempo.


(Comienzan a tomar forma sus extremidades)


Mis dedos quieren volver a sentir tu piel. Tu piel suave y lisa, como una mesa de cristal, y cálida como la lana calentada en la estufa a leña. Tu piel sin imperfecciones. Tu piel perfecta. Tu piel que pertenece a ese momento, cuando estamos juntos. Aquel momento eterno sin Tiempo.


(Se ha formado su piel y ha comenzado a florecer su cabello)


Necesito oler tu pelo. Necesito tocar tu pelo. Necesito peinar tu pelo con mis dedos. Tu cabello que jamás se enreda y que baila en el viento, creando formas que reflejan lo intenso y complejo de nuestro momento. El eterno momento sin Tiempo que añoro en este instante.


(El proceso ha finalizado. Ahí está, una vez más, mi Bella Durmiente. Dejo el teclado de la consola y oprimo el botón para abrir la cámara de cristal. Me siento a su lado y me agacho para darle un dulce beso en su dulce boca. Abre los ojos y me ama con la mirada. Su mano, suave como el cristal y cálida como la lana tibia, acaricia mi rostro sin apartar su mirada de la mía. Y ahora es ella la que me besa. Somos uno sólo en un solo momento. Y el Tiempo desaparece. Pierde su nombre. Y yo desaparezco y olvido cuál es mi nombre. El eterno momento sin Tiempo. Y mis dedos acariciando su cabello que comienza a desvanecerse. Y su piel comienza a perder solidez y su silueta queda vaporizada entre mis dedos. Se ha esfumado la mujer de éter. Entonces, cierro la cámara de cristal, me dirijo a la consola y comienzo a escribir nuevamente)


Te necesito.
Te requiero.
Necesito sentir tu presencia. Tenerte a mi lado.


Comentarios

Sandra dijo…
awwww que lindo Mauricio, me encantó, es como un sueño que puedes repetir hasta que te canses de amar, hermoso.