Me llamó la atención desde el primer día. A pesar de estar inmóvil, no puede evitar observar su postura en su puesto de trabajo: su cuerpo encorvado sobre el escritorio, mirando fijamente un post it amarillo que sostenía con firmeza sobre la mesa, mientras en la mano derecha enarbolaba un lápiz de pasta azul. Y estuvo así hasta la hora de salida.
En mi segundo día de oficina, lo encontré en la misma posición sobre su escritorio. Observé que todo el mundo lo ignoraba. Entonces me decidí a preguntar por qué estaba en esa posición todos los días y no se movía. Entonces me dijeron que “él tiene un serio problema de memoria. Se le olvida absolutamente todo. Entonces, alguien en la oficina le sugirió la idea de anotar las cosas en un Post It y pegarlas frente a su escritorio para que no se le olviden”. Me parece una excelente sugerencia, respondí. De hecho, es lo que yo hago para recordar algo que no quiero olvidar. “Sí, a nosotros también nos pareció una buena idea, en un comienzo”, me dijeron.
Cuando pregunté ¿desde cuándo está así?, me respondieron: “Desde el mismo día que le dieron aquella idea. Se quedó así inmóvil intentando recordar qué era lo primero que deseaba anotar y que no quería olvidar. No lo molestamos para no interrumpir y hacerle perder el hilo”.

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