Bicirelatos #1: A VECES, LOS DESEOS SE CUMPLEN

La última Navidad, que conservo en la memoria, fue aquella en que recibí esta bicicleta.
Recuerdo que yo estaba enojado con mis padres. Me habían prohibido seguir juntándome con mi mejor amigo ¿qué tiene de malo que él viva en un barrio pobre y nosotros no? Eso me enfureció y no les hablé por tres días.
Ya había finalizado el mes de octubre y comenzaba noviembre, cuando mi madre (en un intento por olvidar lo sucedido), me recuerda que debo escribir mi carta al Viejo Pascuero. Ese año yo quería una bicicleta, pero la pedí con tanta rabia, que mi petición fue esta: “deseo recibir una bicicleta con la que pueda viajar eternamente y me lleve lejos, muy lejos de aquí”. Yo no sabía que aquellos deseos, a veces, se cumplen. Y que la rabia sirve como un potenciador de deseos.
Después de aquella Navidad, no he vuelto nunca más a mi hogar y me dedico a viajar por el Universo en mi bicicleta espacial.

Comentarios