Detrás de ella no había nadie más. Detrás mío tampoco.
De toda una Humanidad sólo quedamos ella y yo.
Sólo nosotros podremos inscribirnos en el Libro de Records Guiness como la única especie animal que, después de extinguir al resto, se auto-extinguió.
Tal vez, lo peor de todo es terminar nuestros días viviendo en esta ciudad de cemento.
Si hubiésemos tenido la posibilidad de elegir, escogeríamos vivir en el Sur de Chile que es donde se vive mejor... si tan sólo no lo hubiéramos destruido también.

Comentarios