YO LO VI CAER



Yo lo ví.
Viajó más de doce horas desde Santiago. Estacionó su vehículo en Hueinahue, descendió de él y caminó hacia la playa. En aquella arena blanca, a orillas del Lago Maihue, extendió sus brazos y se dejó caer en la playa. Y con él cayó su ciudad: con sus calles y edificios; con su transporte y su gente; con sus olores y ruidos.
Aquel hombre citadino que llegó desde Santiago, yo lo ví caer.

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