La ciudad amaneció sitiada.
Se levantó un cordón perimétrico alrededor de ella. Nadie podía salir ni entrar a Santiago. Se levantaron muros altos para contenerla y, cada cien metros, se instalaron torres de vigilancia. Un operativo perfectamente coordinado y brillantemente ejecutado.
Finalmente, descendieron cientos de helicópteros con un impresionante contingente de psiquiatras, en distintos puntos de la ciudad sitiada.
La Cuarentena fue impuesta sobre la ciudad enferma.
Fue un operativo perfectamente coordinado y brillantemente ejecutado.

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