Si me ofrecieran concederme un deseo, quisiera una Máquina del Tiempo en mi mochila, para poder transportarla fácilmente. Creo que la Humanidad es capaz de crear un prodigio como éste.
Una vez con ese artefacto en mi mochila, viajaría a mi propio pasado y visitaría a todos mis Yo-es de la Juventud, desde el más reciente al más pretérito, y los reclutaré, uno por uno, para un proyecto revolucionario: Cambiar Chile. O, mejor dicho: Corregirlo. No será difícil convencer a cada uno de mis Yo juveniles de unirse a este proyecto y sacrificarse por una buena causa. Mi Yo joven, idealista y soñador, no podrá rechazarlo.
Los transportaría, a cada uno, a distintas fechas del pasado, pero no a cualquier fecha. Los depositaría en los años en que ocurrieron grandes matanzas y masacres en Chile, y su misión sería evitar que ocurran. Y estoy seguro de que lo lograrán. Me conozco muy bien.
Una vez que termine de trasladar a mis Yo juveniles al pasado (para que eviten Golpes de Estado y Matanzas), haría un viaje distinto, hacia mi propio pasado. En realidad, es la razón por la cuál ejecutaría un proyecto revolucionario como éste.
Viajaría a encontrarme conmigo, cuando yo tenía 5 años, en la primera semana de septiembre de ese año ‘73, y lo convencería de que venga conmigo a conocer el país de sus sueños. Entonces, lo llevaría muy, muy en el futuro, para que se quede a vivir en el Chile que entre todos habremos construido para él.
Sólo entonces, podría retirarme y, antes de hacer desaparecer la máquina en mi mochila, me iría a terminar mis días viviendo en los años ochenta.
Una vez con ese artefacto en mi mochila, viajaría a mi propio pasado y visitaría a todos mis Yo-es de la Juventud, desde el más reciente al más pretérito, y los reclutaré, uno por uno, para un proyecto revolucionario: Cambiar Chile. O, mejor dicho: Corregirlo. No será difícil convencer a cada uno de mis Yo juveniles de unirse a este proyecto y sacrificarse por una buena causa. Mi Yo joven, idealista y soñador, no podrá rechazarlo.
Los transportaría, a cada uno, a distintas fechas del pasado, pero no a cualquier fecha. Los depositaría en los años en que ocurrieron grandes matanzas y masacres en Chile, y su misión sería evitar que ocurran. Y estoy seguro de que lo lograrán. Me conozco muy bien.
Una vez que termine de trasladar a mis Yo juveniles al pasado (para que eviten Golpes de Estado y Matanzas), haría un viaje distinto, hacia mi propio pasado. En realidad, es la razón por la cuál ejecutaría un proyecto revolucionario como éste.
Viajaría a encontrarme conmigo, cuando yo tenía 5 años, en la primera semana de septiembre de ese año ‘73, y lo convencería de que venga conmigo a conocer el país de sus sueños. Entonces, lo llevaría muy, muy en el futuro, para que se quede a vivir en el Chile que entre todos habremos construido para él.
Sólo entonces, podría retirarme y, antes de hacer desaparecer la máquina en mi mochila, me iría a terminar mis días viviendo en los años ochenta.

Comentarios