Si me preguntas cómo es la vida en un laberinto, te respondería que, a veces es entretenida y a veces es aburrida.
Recuerdo la primera vez que me plantaron aquí. Recorrí y recorrí buscando una salida. Creí llegar muy lejos; sin embargo, descubrí que este mundo tenía límites. Era finito. Lo mejor de todo fue encontrar aquel trozo de queso al fondo de uno de los pasillos.
Así fue como me convertí en el Señor del Laberinto. Lo conocía de memoria y mi desafío diario era encontrar ese trozo de queso en el menor tiempo posible. Esa fue la parte entretenida de mi mundo laberíntico.
Ahora mi vida es aburrida. No hay desafíos. No corro hacia ningún lado. No hay nada nuevo en este mundo y el queso tiene el mismo sabor y aroma de siempre.
Mi única esperanza de vivir es esperar la oportunidad para huir y vivir en las alcantarillas.

Comentarios
Alzarse es la actitud.
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