Claudia, Alejandra, Roxana y Mariana no se conocen. Sin embargo, en unos momentos, subirán todas al mismo ascensor y quedarán atrapadas en el piso 13° del edificio. Hablarán y hablarán para olvidar la angustia claustrofóbica. Hablarán pensando que son unas completas desconocidas, sin saber que hay algo que las relaciona a las cuatro. Y ese vínculo es Mario.
Mario es el niño con quien Claudia jugaba en los veranos cuando iba a visitar a sus abuelos en Vilcún. Para Alejandra, Mario es el amigo gay que su hermano tenía, cuando estudiaba en el liceo. Y Mario es el hijo de la empleada que trabajó en la casa de Roxana hasta que ella finalizó la universidad.
Y Mariana ...
Mariana fue aquel Mario.

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