Dos ancianos conversan uno a cada lado de la entrada de una cafetería.
- Pase usted primero.
- No, pase usted primero.
- Por favor, tenga la gentileza de pasar.
- No, hágame usted el favor.
- No, por favor, tenga la bondad.
- Insisto, usted primero.
Y, de esta manera, sus vidas se prolongaron hacia la eternidad.

Comentarios