EL GOBIERNO PERFECTO

    Hay una historia muy antigua (que ya casi no se recuerda), que habla de un pueblo que logró formar el mejor sistema de organización social: un Gobierno Perfecto. La historia se remonta a los inicios del período de la Diáspora de la Humanidad en la conquista de otros planetas.

    Del nombre de dicho planeta, ya no se tiene registro. Tan sólo se le recuerda como el planeta del Gobierno Perfecto. Cuenta la historia que, durante el viaje en la hipernave de colonización, la Inteligencia Artificial a cargo de controlar y tripular la nave, se entretuvo buscando correlaciones entre los sueños de todos los pasajeros y pasajeras que iban en la cápsulas de hibernación de la nave. Eran 17 millones de mentes en sueño suspendido. Se dice que aquella IA fue una de las más avanzadas que se pudo crear en la Tierra. El nombre de aquella IA era A.C. y su nombre sí pasó a la historia.

    Se cuenta que A.C. logró encontrar correlaciones, entre los pensamientos de los distintos pasajeros y pasajeras de la nave, sobre lo que esperaban formar como Sociedad en su planeta de destino. Todo ello, fruto de muchos años de computación durante su largo viaje interplanetario, lo que compiló en lo que sería conocida posteriormente como la Carta Fundamental de los habitantes de aquel planeta. De esta manera, una vez llegados al planeta de destino (y conocido el contenido de esta compilación de sueños), se transformó en la Constitución de la nueva patria que comenzaba a nacer.

    Con la tecnología traída desde la Tierra, los colonos construyeron una nueva IA que sería la encargada de llevar a cabo aquellos sueños compilados en la Carta Fundamental. Esta nueva IA se llamó Vox Populi (V.P.). Básicamente, la implementación de este nuevo sistema social, consistió en la implantación de dispositivos de nano-tecnología en la corteza cerebral de cada habitante del nuevo planeta, transformándose, de esta manera, en ciudadanos que se regían por la Carta Fundamental.

    El sistema funcionaba de la siguiente forma: los deseos de los ciudadanos eran transmitidos por los dispositivos implantados y enviados a V.C., quien se encargaba de computarlos y seleccionar aquellos que concitaban un mayor interés para ordenar su ejecución. Los encargados de ejecutar dichos quorums eran elegidos entre los mismos ciudadanos. En primer lugar, había un grupo de ellos que eran elegidos para legislar sobre los deseos que requerían ser normados. Estos elegidos, conformaban un parlamento que representaba a los ciudadanos y ciudadanas de las distintas ciudades del planeta. Los dispositivos de nano-tecnología permitían una interacción constante entre los parlamentarios y aquellos a quienes representaba. Finalmente, había un ciudadano que era elegido como el Primer Mandatario y el encargado de ejecutar los mandatos del pueblo.  La elección de cada una de estas funciones (que tenían la duración de 4 ciclos cada una) eran coordinadas por V.C. y su cómputo (y resultados) era instantáneos.

    Ser elegido Primer Mandatario era una de las funciones más altruistas entre los ciudadanos y ciudadanas de aquel planeta. Estaba reservada para los candidatos con mayor espíritu de servicio. Como los requerimientos de la ciudadanía eran muchos y diversos, el mandatario escogía a un grupo de ministros y ministras para que le colaboraran en la ejecución de sus mandatos. Por lo general, estos ministros y ministras eran futuros candidatos a la elección de Primer Mandatario para un nuevo ciclo.

    Era un sistema perfecto y algunos mandatarios quedaron grabados en la historia por su destacada labor. Uno de ellos fue el mandatario Xixo, muy querido entre los ciudadanos y ciudadanas, y que tuvo que cesar en sus funciones por una muerte abrupta. También hubieron mujeres que realizaron esta abnegada y honorable función. Ser Primer Mandatario pasó a ser el oficio de más alto rango y estima entre los ciudadanos y ciudadanas de aquel planeta.

    Como les decía en un comienzo, éste fue un Gobierno Perfecto. Lamentablemente, como todos los procesos que involucran seres humanos, éste llegó a su decadencia. El nombre del último mandatario elegido no se recuerda. Tan sólo se sabe que le decían el mandatario piñata, cuya labor fue altamente reprobada por la ciudadanía. Fue tal el rechazo que concitó, que este mandatario decidió rebelarse y decidió invertir el orden de las cosas y colocarse él como el que daba las órdenes al pueblo.

    Y consiguió hacerlo ... y este fue el fin del Gobierno Perfecto.

Comentarios

Buenísimo: un regreso a la política griega donde política y ética eran inseparables.
A marcar AC !!!