Aquel día subí a lo alto del cerezo para cosecharlo y, detrás de una
hoja, encontré unos huevos de mariposa. Tenía 11 años. Recuerdo que
arranqué el tallo y lo metí dentro de un frasco para cuidarlos hasta ver
nacer las mariposas. Un hermoso recuerdo.
Con unas pinzas de madera
extraigo el recuerdo desde mi sien derecha y lo guardo, junto a los
demás, dentro de mi caja de cristal. Feliz de que, a mis 71 años, el
Alzheimer no me ganará.
(Para Santiago en 100 palabras 2013)

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