Vivo en el centro del país. En esta capital que es el ejemplo de la modernidad y la civilidad de mi país. Porque, alrededor de este grandioso lugar que Dios escogió para mi, sólo hay provincias y provincianos; sólo hay flora y fauna.
Es un privilegio vivir en la capital, y estoy agradecido de Dios, por haberme puesto aquí. Todo se ve distinto desde este lugar. Es posible contemplar el país y el mundo, desde este observatorio privilegiado.
Un día, tomé mi mochila y salí a recorrer el país. Y descubrí miles de cosas, imposibles de contar en cien palabras.
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