Como todos los días, voy en el metro camino a mi casa. Todos en silencio y evitando mirarse a los ojos. Alguien le cuenta a otro, una anécdota del día. Todos la oímos. Ellos se ríen. Y nosotros nos reímos. Todos reímos.
Como siempre, otro cuenta otra anécdota. Y siguen las risas. Alguien saca su guitarra. Y todos cantamos.
Luego, paramos de cantar. Un descanso silencioso.
Entonces, otra anécdota. Y nos reímos. Y volvemos a cantar.
Y como siempre, llega Estación San Pablo. Todos descendemos en silencio, evitando mirarnos a los ojos, caminando a nuestras casas… como todos los días.

Comentarios
Entonces, creé historias que me gustarían leer mientras voy viajando en el Metro de Santiago. Historias que te hagan pensar, soñar o imaginar cosas distintas de lo que ves todos los días en la ciudad.
Por eso escribí este microcuento de Realismo Mágico.
te acordai de uno de un tipo que tenia un auto en el que se podian ver los muertos a traves de los vidrios?, esa sensacion, esa misma sensacion me da el leer este cuento.... ta la raja..... hay que ver.... se me agolpan las ideas, nos leemos...
Se trataba de un cuidador de autos que, de un día para otro, los conductores se bajaron de sus autos y se fueron, pero él continúa limpiándolos y cuidándolos, por si algún día, vuelven sus dueños.
(Era mi cuentos favorito para ganar el concurso)