Fue una buena idea esta, de salir de la ciudad por el fin de semana, y venir a la costa para estar solo y sentir la brisa y el aire de mar. Hace tanto tiempo que no me tomo un descanso. Espero que Pamela, mi novia, lo sepa entender. Mi trabajo me consume. Eso de estar encerrado en una oficina doblándome la espalda para ser el mejor y, así poder dar lo mejor a mis seres queridos, me está consumiendo. Mi pobre Pamela, hace tanto tiempo que me está preguntando que ¿ Cuándo nos vamos a casar ? y yo le digo que se espere. Que yo le compraré una hermosa casa, toda alhajada por dentro, para que ella sea feliz.
A veces pienso en tanto esfuerzo y cansancio y, mientras tanto, el tiempo se nos va. Ciertamente, no sé si ese tiempo se pierde o es que se nos va gastando. Lo único que sé, es que se va y no vuelve más.
Hum. Que hermosa noche. Hace tanto tiempo que no veía una noche estrellada, que me parece que fuera la primera vez. Aquella gran ciudad, con sus luces y humaredas, no me deja verlas. Parece como si la ciudad fuese una gran prisión y nosotros sus prisioneros.
Que hermoso lo que acabo de ver en el cielo. Una estrella fugaz. Pediré un deseo: “Deseo que el tiempo se detenga por un instante”. Respiro hondo, miro hacia el cielo y sonrío.
De pronto, y creyendo que estaba solo en ese lugar, siento una mano que toma mi hombro y reacciono asustado. “Disculpa, no quise asustarte -me dice el hombre que estaba a mis espaldas- es que me ordenaron detenerme para complacer tu deseo”. No podía creer lo que estaba viendo. Estaba frente a frente, cara a cara, con el tiempo. Entonces, y antes que yo pudiera decir algo, me tomó la mano y me dijo : “Vamos. Acompáñame”. Me introdujo en un tubo invisible, como de aire, y comenzamos a caminar por él. A través del tubo podía ver, fugazmente, cómo pasaban por nuestro lado los días y las noches, los veranos, los otoños, los inviernos y las primaveras, en sólo fracciones de segundos. De pronto, el tiempo me toma del brazo y me señala hacia un costado del camino. “Mira, ese eres tú y te estas casando”. Estaba asombrado de poder observar mi futuro y ver el rostro de felicidad de mi querida Pamela. A medida que íbamos avanzando por el camino, el tiempo me iba mostrando algunos momentos significativos de mi vida futura, como si fuera el turista de un tour. Fue así como pude contemplar el nacimiento de nuestra hermosa niña y luego ver su crecimiento. Pero, como el tiempo es sabio, también me mostró momentos duros, como lo es la pérdida de mis padres. De pronto, me hizo observar lo que no estaba preparado para ver. “Mira, ése es el fin de tu matrimonio”. Asombrado por lo que estaba viendo, le pregunté : “¿ Y cómo ocurrió ?”. “Tu afán por el trabajo te hizo ciego, y no te distes cuenta que estabas perdiendo a tu esposa y, también, a tu hija. Ellas huyeron de ti”. Entonces me di cuenta de lo estúpido que había sido al perder de vista el por qué y para qué trabajaba. Entonces, tomé al tiempo por el brazo y le dije : “Alto. Volvamos. Quiero volver”. Pero al tiempo pareció no gustarle esto y, con una mirada de disgusto, me dijo : “Yo no vuelvo atrás”. Luego de esas palabras, me lanzó fuera del tubo.
Ahora que el tiempo ya se ha ido y me encuentro viviendo en un momento que no deseo, veo mi vida con nostalgia.
¿ Cuántos hombres han deseado poder ver el futuro para evitar cometer errores y, sin embargo, siempre nos quedamos mirando con nostalgia el pasado sin querer aceptar que el tiempo pasa y no vuelve atrás ?.

Comentarios