BAJO LOS PIES DE UNA LEYENDA

 ¿ Cuándo me iba a imaginar que estaría encerrado en un closet esperando el turno en que me van a matar, o a lo menos dejarme inválido ?. Desde aquí escucho los golpes que se dan, los quejidos y los gritos eufóricos de los que observan con ojos morbosos las luchas. Entre más se demoran en sacarme de este lugar, me dan más tiempo para imaginarme cómo me van a dejar y lo que me van a hacer.

Lo único que puedo decir a mi favor, es que soy una víctima de las consecuencias. ¡ Yo no buscaba esto !... ¿Qué culpa tengo yo de que la gente sea tan fantasiosa y le guste inventarse cuentos y crearse leyendas?. Tan sólo quería hacerme respetar y no permitir que se sigan burlando de mí. Por lo menos sé que después - si logro salir con vida de aquí - no volveré a confiarle ninguna palabra a ese boca suelta de el Pancho. Si de verdad pudiera hacerle daño, se lo haría.

Puede resultar gracioso lo que voy a decir, pero todo esto se inició a partir de una frase que dicté : ¡ Yo no lucho, porque el que me ha visto luchar no ha vivido para contarlo !. Y el famoso Pancho se encargó de transmitirla, proliferarla y reproducirla. Debo haberlo dicho con tal seguridad en las palabras y en el rostro, que el Pancho se quedó en silencio con una mirada de miedo y espanto. Fue una frase que se me salió, porque ya me tenía harto con sus incitaciones irónicas. Después de esa célebre frase, no se dijo ni una sola palabra más entre el Pancho y yo.

Debo decir y reconocer en este momento que la culpa no es toda de el Pancho. La culpa es de una fórmula maldita : el mensaje chismoso de el Pancho y la imaginación de los sueños escondidos de la gente a la que les contó la historia. ¡ Si ni siquiera podían creer que era yo la persona de la que hablaban las historias !. Me imaginaban más alto y más corpulento, pero de todas maneras decidieron hacer esta suerte de torneo para ver quién se medía conmigo.

Al parecer en este momento tengo sólo una alternativa, decir la verdad y así salvar mi pellejo. Pero puede que no sea así. Puede que después de conocer la verdad quieran hacerme desaparecer. Tal vez sea mejor la mentira. ¿ Qué tal si decido aceptar mi rol y comportarme como él ?. Si voy a morir por esto, desearía que fuera con dignidad.

Ya sé lo que voy a hacer - y lo haré con determinación en mis palabras y en mi rostro -. Voy a aparecer con determinación y seguridad. Me situaré en medio del ring, y diré en voz alta y altanera : “ Ha ocurrido lo que nunca esperé que sucediera. He de morir sin hacer ni el menor intento por defenderme, ya que hay mucha gente presenciando la lucha que está a punto de comenzar y siempre he deseado que nadie conozca mi ira. Y no será esta la oportunidad, puesto que no deseo que en sus mentes quede grabado el recuerdo de haber visto luchar al ser humano más despiadado y animal que ha existido en esta tierra”. De esta manera, podré desaparecer físicamente, pero seguiré vivo. Seré una leyenda... ¡ Seré inmortal !.

Comentarios

Sandra dijo…
Inteligente estrategía. Es como rasgar vestiduras, dejarte desplomar sobre tus rodillas, bajar la cabeza como perdiendo la fuerza de sostén.
Mauricio Díaz dijo…
Lo que quise probar con este cuento, fue tratar de escribir una historia que fuera de menor a mayor. Partir desde una situación que estaba sucediendo, narrando desde lo íntimo del personaje, para luego revelar el escenario completo al lector.
Es algo clave que debe tener todo buen cuento : Atrapar al lector desde el inicio...
Sandra dijo…
Bueno creo que eso lo consigues, no solo en este cuento, siempre consigo involucrarme en tus cuentos.